lunes, 22 de noviembre de 2010

La renuncia y nueva elección del Presidente Federal Alemán

La renuncia y nueva elección del Presidente Federal Alemán
Por: Geraldina González de la Vega
publicado el 14 de junio de 2010 en Gurú PolíticoEl Presidente Federal alemán (Bundespräsident) es el Jefe de Estado. Representa a la nación alemana en las cuestiones de carácter internacional y es electo por una Convención Federal (Bundesversammlung) integrada por los miembros del Bundestag o cámara baja y por un número igual de miembros elegidos en los Landtag (parlamentos locales) en base a la representación proporcional.
Puede ser sujeto a un proceso de destitución por violación a la Ley Fundamental o a las Leyes Federales. La Grundgesetz o Ley Fundamental confiere a la presidencia poderes de un carácter fundamentalmente representativo para prevenir los problemas que se dieron durante la República de Weimar. Aunque se pueden mencionar algunas importantes funciones del más alto órgano constitucional: En la elección del Canciller Federal, el Presidente Federal puede proponer un candidato; sin embargo, esta propuesta no es vinculante para el Bundestag. Cualquier acto oficial del Presidente requiere el visto bueno del Gobierno Federal y, a diferencia del presidente del Reich durante la República de Weimar, no puede promulgar decretos de emergencia.
El Presidente Federal es el encargado de firmar las leyes para que puedan ser publicadas en el Bundesgesetzblatt (Boletín Oficial del Estado) y entren en vigor. Puede negarse a firmar una ley si duda de su constitucionalidad; sin embargo, en este caso, los otros órganos constitucionales (Bundestag, Bundesrat y Gobierno Federal) podrían apelar al Tribunal Constitucional para que decida el caso. Si el Tribunal Constitucional decidiera la constitucionalidad de la ley, el Presidente Federal tendría que firmarla o dimitir.
Sólo en algunas situaciones concretas de excepción, el Presidente Federal tiene competencias políticas auténticas: Puede disolver el Parlamento Federal (Bundestag) en dos casos: Si en la elección del Canciller Federal ningún candidato consigue la mayoría absoluta después de tres votaciones, el Presidente Federal puede decidir entre nombrar al candidato más votado para que forme un gobierno en minoría, o disolver el Bundestag y convocar elecciones nuevas (art. 63 de la Grundgesetz). Sin embargo, desde 1949, nunca se ha dado este caso.
Además, el Presidente Federal puede disolver el Bundestag si el Canciller presenta a una cuestión de confianza y la pierde (art. 68 Grundgesetz). Hasta la actualidad, esto ha pasado tres veces: En 1972 con Willy Brandt, en 1983 con Helmut Kohl y en 2005 con Gerhard Schröder. No obstante, todas estas disoluciones han sido provocadas a propósito por el Gobierno Federal para hacer posible elecciones anticipadas, ya que el sistema parlamentario alemán no prevé ninguna otra forma para disolver el Bundestag. La moción de censura es constructiva. Brandt la presentó para legitimar su gobierno, después de haber sido casi removido por una moción de censura que pretendía sustituírle por Rainer Barzel del CDU. Helmut Kohl en cambio, llegó al gobierno por la vía de la moción de censura que removió a Helmut Schmidt, del SPD. Kohl, del CDU/CSU quería legitimar su gobierno con el voto popular. Gerhard Schröder del SPD presentó la cuestión de confianza para legitimar su gobierno y las reformas que en materia de seguridad social y laborales estaba realizando. Durante los primeros meses de 2005, el SPD perdió varias elecciones locales, lo que Schröder interpretó como falta de apoyo por parte de los ciudadanos. La coalición de Schröder y Fischer calculó mal, pues tras disolver el Bundestag, perdió el Gobierno a manos de Angela Merkel en septiembre de 2005.
De vuelta al Presidente Federal:
Horst Köhler, reelecto el 23 de mayo de 2009, llevaba ya 6 años en el cargo, con un perfil bajo y conservador. El año pasado ganó con el número exacto de votos que representaban el 50%+1 (613) en la primera ronda. Gesine Schwan, la candidata del SPD y Verdes, obtuvo 503 votos.
El lunes 31 de mayo de 2010, Horst Köhler renunció sorpresivamente, debido a que consideró que "se perdió respeto por el cargo" por unas declaraciones controvertidas que él mismo había hecho con motivo de su visita al ejército alemán en Afganistán. Köhler dijo: "En casos extremos es necesaria la fuerza militar para asegurar nuestros intereses, por ejemplo la salvaguarda de nuestras rutas comerciales". Ello recibió críticas por parte de la oposición, e inclusive dentro de sus propias filas. Köhler sintió que esas críticas faltaban el respeto a su cargo, y presentó su inmediata dimisión, dejando colgado al Estado alemán en plena crisis económica y sí, también política. Apenas una semana antes, el Ministro Presidente de Hessen, Roland Koch del CDU, había anunciado su renuncia a la política para agosto, dando un buen golpe a Angela Merkel, quien parece no poder lograr consenso dentro de su partido, del cual permanece como su Presidenta. Su mala actuación frente a la crisis griega y su incapacidad para generar consensos con su socio, los liberales del FDP, le han restado puntos de confianza y el Gobierno de Merkel tiene los peores porcentajes de aceptación de la historia. Köhler no pensó dos veces y abandonó el Castillo Belleveu –la residencia presidencial en Berlín- a la primera.
Ese lunes se supo cerca de las 12hrs que el Presidente había convocado a una conferencia de prensa a las 14hrs, nadie sabía para qué. En un discurso breve, Köhler explicó los motivos de su dimisión y dejó a todos boquiabiertos. Los noticieros no supieron cómo reaccionar, comenzaron las especulaciones "debe haber otros motivos", aseguraban "¿y ahora qué sigue?" preguntaban. Inmediatamente se avisó que el Presidente del Bundesrat, Jens Böhrnsen, tomaba el cargo como interino. En un principio la renuncia recibió comentarios positivos, aunque quizá más del exterior, en México por ejemplo leí que la gente apreciaba el valor de Köhler por aceptar su error y dimitir, algo rarísimo en estos tiempos en nuestro país. Pero lo cierto es que en Alemania, de derecha a izquierda, su dimisión fué criticadísima. Köhler, que proviene de la "casta financiera" recibió del Financial Times el titular de: "DESERTOR"
Merkel y su vicecanciller, Westerwelle, aparecieron un par de horas después lamentando la renuncia. Merkel en un esfuerzo de control de daños, minimizó la nota dando una conferencia de prensa para hablar de la renuncia y del ataque a Flotilla por parte del ejército de Israel, con ello daba igual peso a las notas y bajaba la histeria colectiva. Ante pregunta expresa de ¿quién sigue? la Canciller dijo que ese era día para recordar el trabajo de Köhler, y que después se anunciaría quién sería el nuevo(a) candidato por parte de la coalición del Gobierno: CDU/FDP.
Entre el martes y el jueves el nombre que más fuerte sonó fué el de la actual Ministra del Trabajo, Ursula von der Leyen, cuya carrera política comenzó apenas en 1996. La lista de los 4 nombres que sonaban desde la renuncia de Köhler en el cuartel del Gobierno eran: Ursula von der Leyen (Ministra de Trabajo), Christian Wulff (Ministro Presidente Niedersachsen), Wolfgang Schäuble (Ministro de Finanzas) y Norbert Lammert (Presidente del Bundestag).
Por parte del SPD y Verdes se escuchaban los nombres de Peer Steinbrück (ex-Ministro de Finanzas) y Margo Käßmann, Ministra de la Iglesia Evangélica (quien a principios de 2010 estuvo envuelta en un escándalo por haber conducido un auto con altos niveles de alcohol, motivo por el que tuvo que renunciar a la presidencia del consejo de la Iglesia Evangélica Alemana).
Para el 3 de junio comenzó el pleito de la testosterona, la posible nominación de Ursula von der Leyen como la favorita de Merkel era disputada por el gobernador de Niedersachsen, Christian Wulff. Mientras todos se ocupaban de von der Leyen, Wulff cabildeó su apoyo en los estados lidereados por los llamados "Landesfürsten" o "barones de la CDU", Wulff con sus votos en la bolsa, alzó la mano y tiró a von der Leyen. Se dice que efectivamente, él tendría el apoyo de la mayoría en la Convención Federal que deberá reunirse el 30 de junio para elegir al Presidente.
Personalmente veía con mayor simpatía la opción von der Leyen pues su personalidad revitalizaría la presidencia, tan opaca y conservadora, y porque hubiera abierto las posibilidades en el estado de Nord-Rhein Westfalen (Renania tuvo elecciones hace un mes) para formar gobierno, pues Rüttgers, el gobernador de la CDU que no obtuvo la mayoría, se hubiera ido en lugar de von der Leyen al Ministerio del trabajo. Ahora NRW sigue atorada en las negociaciones y todo parece indicar que tendremos nuevas elecciones.
Pero para no variar, los barones conservadores de la Unión quisieron hacerlo a su modo. Aunque hay que decir que el hecho de que Wulff haya sido elegido por la coalición de Merkel y en caso de que lograra ser electo como Presidente, la Canciller estaría tranquila, pues él era visto como el único con posibilidades reales de disputarle el cargo a Angela Merkel, después de la renuncia de Roland Koch, Merkel ya no tiene rivales dentro de su partido.
Cerca de las 6pm del 3 de junio el SPD y Verde presentaron a su candidato para Presidente: Joachim Gauck, activista pro Derechos Humanos en la ex-RDA, miembro del primer parlamento electo democráticamente en la RDA y primer director de los archivos de la Stasi. Si la elección para Presidente fuera directa, me atrevo a decir que Gauck ganaría, y por mucho.
Una hora más tarde Angela Merkel presentaba al candidato Christian Wulff junto con el vicecanciller Guido Westerwelle.
Por lo tanto, el duelo para suceder a Köhler será entre Gauck (SPD/Verdes) y Wulff (CDU/CSU/FDP), pues aunque Die Linke haya nominado a la periodista Lukrezia Joachimsen y el NPD (extrema derecha) pretende nominar de nuevo a Frank Rennicke, la realidad es que sus candidatos no tendrán los votos suficientes para lograr su triunfo.
La oposición critica a Wulff por considerarlo un hombre de la política cotidiana, capaz de polarizar y no representar a todos los alemanes. Por otro lado, consideran que Gauck es una persona por encima de los partidos políticos, capaz de representar y unir.
Christian Wulff, sólo por números, debería ser el ganador, pues la coalición (CDU/CSU+FDP) llegará probablemente a los 647 votos. Necesita 623 de la Convención que tendrá 1244 miembros. Pero parece que aunque los números digan lo contrario, Gauck estaría en condiciones de disputarle el triunfo a Wulff, pues se dice que dentro de la coalición no todos están contentos con su nominación, los miembros del FDP en los llamados nuevos estados (los que pertenecían a la RDA) dicen preferir a Gauck. Lo mismo puede decirse de muchos miembros de la Convención que no son diputados del Bundestag.
El Presidente del Bundestag, Norbert Lammert, ha convocado ya a la 14. Bundesversammlung para el día 30 de junio, de manera que los días están contados para integrarla (cada estado tendrá que nominar a sus representantes) y para que los candidatos logren el apoyo necesario para lograr el 50%+1 de los 1244 votos disponibles.
La votación se realiza sin debate y será electo Presidente la persona que obtenga la mayoría absoluta de los votos de la Convención, si después de dos votaciones, ningún candidato recibe la mayoría será electo aquél que haya obtenido el mayor número de votos. El mandato del Presidente Federal dura cinco años con posibilidad de una reelección.
El triunfo de Köhler en 2009 fué un logro político de Merkel, pues el gobierno estaba aún formado por la Gran Coalición (entre la CDU y el SPD), Merkel había logrado que su candidato ganara, candidato que en realidad había sido propuesto por el FDP hacía 5 años. El que Köhler obtuviera la mayoría a la primera, era un augurio para su triunfo en los comicios de septiembre, donde efectivamente, la CDU y el FDP lograron formar el "gobierno de sus sueños". Las cosas no han ido como esperaban, y ahora me atrevo a pronosticar que de perder el candidato de la CDU/FDP (Christian Wulff) se aplicaría la misma regla, pero en sentido contrario: sería el principio del fin para Angela Merkel.