domingo, 1 de agosto de 2010

Elecciones en el Tribunal Constitucional Alemán

Elecciones en el Tribunal Constitucional Alemán

Por: Geraldina González de la Vega

Publicada el 15 de marzo en el Poder de las Ideas en Eje Central

El Bundesverfassungsgericht o Tribunal Constitucional Federal (de Alemania) tiene un nuevo miembro que ocupará la vacante que deja su actual Presidente, Hans-Jürgen Papier, cuyo término concluyó este marzo. El proceso de selección de los jueces constitucionales ha despertado, una vez más, críticas y elogios por parte de académicos y expertos. A partir de abril, el Tribunal tendrá el Presidente y el juez más jóvenes de su historia.

El BVerfG, como se abrevia en alemán el largo nombre del Tribunal, está compuesto por 16 jueces divididos en dos senados con 8 jueces en cada uno y en seis cámaras, 3 por senado con 3 jueces en cada una, y que tienen distintas competencias (hay jueces que pertenecen a dos cámaras). El primer senado se dedica a revisar los recursos de amparo o Verfassungsbeschwerden y el segundo senado revisa todos los recursos relacionados con cuestiones de organización del Estado, es decir, controversias, control abstracto de normas, prohibición de partidos políticos y cuestiones electorales, básicamente.

Según un dato a finales de los noventa, el BVerfG recibía alrededor de 5,000 reursos de amparo o Verfassungsbeschwerden cada año. Para 2006, el Tribunal había ya rebasado los 6,000 anuales. De ellos el 90% no son admitidos, y del 10% de los admitidos, solamente entre el 1 y el 2% tiene un resultado exitoso. Un dato interesante es que a pesar de que el recurso es “gratuito”, su abuso es sancionado con multas bastante altas que pueden llegar hasta los €2,600. La sanción fué introducida en 1962 y ha sido utilizada 2,719 veces. La suma total obtenida por abuso del recurso de amparo es de 479,761€. El porcentaje de las multas por abuso respecto del total de los recursos presentados es del 0.26%

Originalmente (1951) cada senado estaba compuesto por 12 jueces, es decir, el BVerfG tenía 24 jueces, pero gracias a una reforma de 1963 se redujeron estos números y esto fué motivado por cuestiones políticas:

En 1952 se presentó ante el BVerfG la primera controversia contra el gobierno de Konrad Adenauer, pues el Tribunal se puso en el camino del rearmamento alemán y el establecimiento de corporaciones militares. El primer Tribunal, después de la promulgación de la Ley Fundamental en 1949 y de la Ley Orgánica en septiembre de 1951, celebró su primera sesión histórica el 28 de septiembre de 1951. Para el nombramiento de sus jueces el partido del Gobierno (CDU) no cuidó la integración equitativa en ambos senados, pues pensó que el senado fuerte sería el segundo, el dedicado a las controversias constitucionales y las acciones de inconstitucionalidad, pues bajo su perspectiva, el problema de interpretación constitucional estaría más bien en la distribución de competencias entre la federación y los estados. De ésta forma, el primer senado fué dejado en manos del partido en la Oposición, el SPD. Sin embargo, al paso de los primeros años, el CDU se dió cuenta que el primer senado, el dedicado a revisar cuestiones de derechos fundamentales, era en realidad el que había adquirido mayor importancia, sobre todo en el tema del rearmamiento. Con las primeras decisiones del Constitucional, Adenauer sufrió varios reveses, pues las reformas para la reinstalación del ejército provocaron un serio enfrentamiento entre el Gobierno y la Oposición. Se pidió a ambos senados que entregaran un dictamen sobre el tema. El primer senado que tenía 7 jueces nominados por el SPD y 5 del CDU, respondió contra los argumentos de la Oposición (SPD). Mientras que el segundo, integrado por 8 nominados por el CDU y 4 por el SPD, respondió contra los argumentos del Gobierno (CDU). El Pleno presentó también un estudio en el cual se oponían al Gobierno, pero únicamente en cuestiones formales y no en la cuestión de fondo. Esta resolución del Tribunal causó zozobra en el Gobierno y en la misma Academia, pues se tenía la sensación de que el Tribunal estaba oponiéndose al camino democrático ¡El “temido” gobierno de los jueces! El Gobierno gozaba de mayoría en el Pleno del Tribunal y se sintó defraudado, pero ésto significó en realidad un triunfo para la autonomía judicial, indispensable para garantizar la autoridad de sus decisiones.

Hoy todavía se dice que tal o cual juez es de tal o cual partido, pero la realidad es que el hecho de que se ubique a los jueces por los partidos que los nominan, no implica que exista algún vínculo entre ellos. Los jueces son autónomos y muchas veces resuelven contra el partido que los nominó. Los jueces están vinculados directamente a la Constitución y nada más. Aún así, como en los Estados Unidos, cada partido tiene preferencias sobre ciertas personas por su trayectoria, ya sea jurisdiccional o académica, pues demuestran cierta filiación política o ciertas inclinaciones en temas controvertidos. Los jueces constitucionales provienen la mitad de carreras judiciales y la otra, de la academia o los despachos. La mitad son electos por el Bundestag (cámara baja) la otra por el Bundesrat (cámara alta o de representación federal). Su encargo dura 12 años, sin posibilidad de reelección.

En 1953 hubo elecciones y Konrad Adenauer ganó con facilidad, su segundo gobierno lo dedicó en parte a luchar contra el Tribunal y a intentar cambiar las mayorías dentro de él –parece que entendía al Constitucional como una asamblea política de jueces o algo parecido-. En 1961 Adenauer fué reelecto por tercera vez, y antes de dejar el cargo en 1963, finalmente logró disminuir la presencia de jueces nominados por la oposición mediante una reforma en la que se reduciría el número de jueces a 8 por senado, es decir, 16 en total. Desde entonces el CDU tuvo, en ambos senados, una mayoría 5:3. En el llamado senado rojo, el primer senado, se redujeron 4 lugares del SPD, quedando 5:3 para el CDU y en el llamado senado negro, el segundo, se intentó negociar un empate 4:4, lo que falló a la hora de las votaciones, quedando idéntica proporción 5:3 para el CDU. Los colores negro y rojo se relacionan con los colores usados por los dos grandes partidos alemanes, la Democracia Cristiana (CDU) y el Socialdemócrata (SPD), respectivamente.

Las negociaciones –secretas- entre partidos para nominar jueces, fueron dadas a conocer por el negociador del SPD, Adolf Arndt, con su artículo “Sombras sobre Karlsruhe” (Schatten über Karlsruhe). Arndt cuenta en su nota que antes de la elección de los jueces, los partidos negocian tanto en el Bundestag como en el Bundesrat, y esto es así porque las nominaciones deben ser aprobadas por una mayoría de dos tercios.

La crisis entre 1953 y 1963 sirvió para reforzar institucionalmente la autonomía del Tribunal, pues antes de la reforma, los jueces estaban adscritos al Ministerio de Justicia, por lo que carecían de autonomía financiera y administrativa. Después de que el Ministro de Justicia hiciera declaraciones contra la resolución del Tribunal sobre rearmamento, los jueces comenzaron a cabildear su independencia de todo órgano constitucional, misma que después de no pocos obstáculos, obtuvieron. El nuevo estatus del Tribunal Constitucional Federal implicó autonomía financiera, sueldos más altos y el rango de órgano constitucional. ¡Ah claro! también las togas rojo escarlata con jabot blanco, que fueron un capricho de los jueces constitucionales para diferenciarse de los demás jueces que llevan togas negras. Las togas rojas fueron confeccionadas siguiendo el modelo que los magistrados florentinos utilizaron en el siglo XV y XVI.

La elección de los jueces constitucionales no es un proceso abierto, como sería de esperarse en una democracia constitucional como la alemana, en realidad se trata de una negociación entre partidos, quienes dependiendo del juez que sale y la conformación de gobierno, ya tienen claras las cuotas a cubrir. El nuevo juez que se integra al Tribunal en Karlsruhe fué nominado por el socio menor de la coalición que actualmente gobierna Angela Merkel, el Partido Liberal (FDP) y es que este 2010 salen otros dos jueces del segundo senado, puestos que seguramente ocuparán uno el CDU y otro el SPD, si se respeta el reparto de las plazas disponibles.

Los medios simplemente especulan, ¿qué pasará? ¿quién será? La elección se hace a puerta cerrada a través de una Comisión en el Bundestag o en el Bundesrat, dependiendo del juez que sale. El presidente de la Comisión de Justicia del Bundestag, Wolfgang Neskovic del partido de izquierda (Die Linke) ya se encontraba molesto ante la falta de noticias, pues no había nominados y el término se acercaba. El pasado 25 de febrero, se anunció que el Profesor internacionalista de la Universidad de Göttingen, Andreas Paulus, sería el candidato del FDP para ocupar la vacante en el Tribunal. Una semana tardó la negociación para aceptar al nuevo Presidente del Tribunal, aunque siempre se ha seguido la tradición de que el Vicepresidente ocupe este puesto. Seguramente la tardanza se debió a la negociación del próximo Vice.

El jueves 4 de marzo, se anunció que el actual Vicepresidente y miembro del segundo senado, Andreas Voßkuhle, (por el SPD) será el nuevo Presidente del Tribunal; que el juez Ferdinand Kirchhof (por el CDU), del primer senado, será en nuevo Vicepresidente; y que el Profesor Andreas Paulus había sido ya elegido por la comisión como el nuevo juez constitucional para integrarse al primer senado. Voßkuhle (nacido en 1963) se convierte en el Presidente de la Corte más jóven y en el primero de una generación de posguerra, lo que implica un cambio generacional, dato importante en Alemania. Paulus (nacido en 1968) es hasta ahora el juez más jóven que haya ocupado un asiento en el Tribunal de Karlsruhe. Para Voßkuhle “la Ley Fundamental alemana es un caso de gran suerte en la historia del país”, y dice que deben –los alemanes- reconocer que junto con la Supreme Court de los Estados Unidos, el Bundesverfassungsgericht es una de las cortes constitucionales más reconocidas del mundo, “pues ha servido de ejemplo para otros.”

El juez Papier se despide de la Corte como “héroe de los derechos”. Varias veces demostró a través de sus decisiones su visión liberal: “el Estado está para proteger la libertad”. Durante su término, el juez Papier (por el CDU) resolvió casos paradigmáticos en la doctrina alemana, como el de la Ley de Seguridad Aérea (Luftsicherheitsgesetz), el caso de vigilancia secreta (Große Lauschangriff), la Ley de Sociedades de Convivencia (Lebenspartnerschaftsgesetz) o el caso en que se reconoce interpretativamente el derecho a la seguridad informática (IT Grundrechte) o recientemente el caso de las pensiones a desempleados (Hartz IV). El martes pasado, el juez Papier anunció, por última vez “en nombre del pueblo alemán”, una importante decisión protectora de derechos declarando inconstitucional una ley que regula el almacenamiento de datos.

Los nombramientos de Paulus y de los nuevos Presidente y Vicepresidente revivieron las críticas que se han hecho siempre al procedimiento, y es que los 16 jueces son nominados mitad y mitad por cada Cámara, pero según la Ley Orgánica del Tribunal, los 12 miembros de la Comisión de Justicia del Bundestag son quienes eligen de forma representativa con mayoría de 2/3 al juez. En el Bundesrat vota el pleno entero y se requiere una mayoría de 2/3. Muchos diputados y académicos se han pronunciado por cambiar éste procedimiento por uno en donde todos los diputados puedan votar y que además sea, en ambas cámaras, un procedimiento de tipo público, con entrevistas o comparecencias, para que la sociedad pueda hacerse una imagen de ellos. Prefieren acercarse al modelo estadounidense.

Por el otro lado, hay quien defiende el procedimiento alemán, pues dicen: sí sirve, y prueba de ello es que “el 98% han sido excelentes jueces” –¿qué jueces estarán en ese 2%? No lo sabemos--. Se dice que los legisladores de la Comisión están legitimados por el voto, y que la calidad de sus votos es decisiva. Se trata pues más de calidad de los electores de jueces que de su cantidad. “En los poco más de 50 años de vida de la Corte, no se han enviado malos jueces a Karlsruhe, copiar el procedimiento de los Estados Unidos tendría como resultado que solamente nos concentremos en la persona y no en sus capacidades, lo que provocaría que muchos jueces incómodos, pero excelentes defensores de la constitucionalidad, no fueran electos.”


¿Qué procedimiento de elección de jueces es mejor? Creo yo que en todo caso se requiere un método que sea en los hechos respetado, y no como en México, que se supone que los ministros se nominan a través de ternas y procedimientos públicos y abiertos, pero en realidad se trata de candidatos pre-negociados tras bambalinas por los partidos políticos. En la teoría, el método mexicano se acerca más al de Estados Unidos, pero en la realidad es como en Alemania, el problema es que no llegamos a ese 98% de infalibilidad, del que los alemanes presumen.